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BOSA TENDRÁ SU CASA DE LA CULTURA

Por Luis Carlos García Tamayo

El nuevo centro cultural estará en Bosanova, tendrá tres pisos y una inversión de $5.998 millones. La obra está prevista para comenzar en enero de 2027 y entregarse en diciembre del mismo año. Para las cerca de 500 organizaciones culturales de Bosa, el desafío será lograr que este espacio se convierta en un verdadero centro de creación y participación, y no en un simple edificio institucional.

Bogotá y Sus Barrios. Después de décadas de espera, Bosa comienza a hacer realidad uno de sus grandes sueños: tener una Casa de la Cultura propia.

El proyecto será construido en el barrio Bosanova, tendrá tres pisos y contempla una inversión de $5.998 millones. Según la información suministrada por Daniel Barrera, integrante del Consejo Local de Arte, Cultura y Patrimonio de Bosa, y el arquitecto Mauricio Bayona, diseñador del proyecto, la construcción comenzaría en enero de 2027 y su entrega está prevista para diciembre del mismo año.

Para una localidad que cuenta con aproximadamente 500 organizaciones culturales y una amplia producción artística, la obra representa una conquista esperada durante décadas.

¿Qué tendrá la Casa de la Cultura?

Uno de los aspectos que más interesa a los artistas y a la comunidad es precisamente qué podrán hacer allí.

El proyecto fue diseñado teniendo en cuenta las necesidades de las diferentes disciplinas culturales de Bosa y contempla:

• Salones de danza y espacios de ensayo..

• Salón de circo.

• Concha acústica.

• Auditorio múltiple.

• Camerinos y vestieres para artistas.

• Espacios para circulación de artistas.

• Galería para exposiciones.

• Biblioteca y salas de lectura.

• Salas audiovisuales.

• Espacios para almacenamiento de elementos escénicos.

• Gimnasio exterior.

• Locales comerciales.

• Parqueadero para vehículos y bicicletas.

• Tratamiento y aislamiento acústico especializado.

Esto es importante porque el proyecto no fue concebido simplemente como un conjunto de oficinas y salones convencionales. La propuesta arquitectónica busca responder a las necesidades técnicas de disciplinas como música, danza, circo, artes visuales, literatura y audiovisual.

¿Qué beneficios debería recibir la comunidad?

La Casa de la Cultura podría convertirse en un punto de encuentro para artistas, niños, jóvenes, organizaciones culturales y ciudadanía en general. Su propósito debería ir mucho más allá de realizar eventos ocasionales.

Debería permitir formarse, ensayar, crear, producir, presentar obras, realizar exposiciones, desarrollar proyectos audiovisuales, conservar la memoria cultural y generar espacios de encuentro para las organizaciones de Bosa.

Para los artistas locales, la existencia de escenarios especializados podría significar mejores condiciones para desarrollar sus procesos.

Para niños y jóvenes, podría representar nuevas oportunidades de formación y acercamiento a las diferentes expresiones artísticas.

Y para las organizaciones culturales, podría convertirse en un espacio para fortalecer sus procesos y ampliar su capacidad de trabajo.

El edificio es importante, pero la política cultural lo es todavía más

Aquí aparece uno de los principales retos.

Construir la Casa de la Cultura no significa automáticamente construir una política cultural.

El edificio necesitará presupuesto permanente para funcionar, personal, equipos, servicios públicos, vigilancia, mantenimiento y programación.

También será necesario definir quién la administrará, cómo podrán acceder los artistas y organizaciones de Bosa y qué criterios se utilizarán para distribuir sus espacios y servicios.

Incluso queda pendiente definir algunos aspectos importantes del proyecto, como la capacidad definitiva del auditorio y el modelo de administración y sostenibilidad.

La preocupación del sector cultural es legítima: Bosa no necesita solamente un edificio bonito; necesita una Casa de la Cultura viva.

Que no se convierta en un “elefante blanco”.

Una infraestructura cultural que permanezca cerrada, tenga poca programación o no pueda ser utilizada regularmente por los artistas terminaría perdiendo buena parte de su propósito.

Por eso, la comunidad cultural deberá participar en la construcción de una verdadera política cultural local, con presupuesto, programación permanente, formación artística, estímulos, circulación, participación y acceso democrático a la infraestructura.

El reto será pasar de: “construimos una Casa de la Cultura” a “construimos un sistema cultural para Bosa”.

Porque una localidad con aproximadamente 500 organizaciones culturales necesita mucho más que una infraestructura. Necesita espacios para crear, recursos para producir, escenarios para circular y una política pública que garantice la sostenibilidad de sus procesos culturales.

Después de décadas de espera, Bosa finalmente podría tener su Casa de la Cultura.

Ahora comienza otra lucha: garantizar que tenga recursos, puertas abiertas y vida cultural durante todo el año.

Ese será el verdadero significado de convertir este sueño en realidad

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