
Por El Margen Público
El periodismo colombiano vuelve a vestirse de luto. El pasado 6 de junio fue asesinado en la ciudad de Cúcuta el periodista Cristian Herrera Nariño, un reconocido comunicador que durante años se dedicó a cubrir temas judiciales, de seguridad, corrupción y orden público en Norte de Santander. Su muerte ha generado una profunda conmoción entre periodistas, organizaciones defensoras de la libertad de prensa y amplios sectores de la sociedad colombiana.
Según la información conocida hasta el momento, Herrera fue atacado por hombres armados que se movilizaban en motocicleta cuando se encontraba en el barrio Quinta Oriental de la capital nortesantandereana. El comunicador recibió varios disparos y falleció como consecuencia de las heridas. Las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables.
Cristian Herrera tenía una amplia trayectoria en medios de comunicación de la región. Durante años trabajó en el diario La Opinión y posteriormente ejerció labores de comunicación institucional en la ciudad de Cúcuta. Además, era reconocido por su defensa de la libertad de expresión y por su compromiso con el ejercicio periodístico en una de las regiones más complejas del país. Diversas organizaciones han recordado que había enfrentado amenazas debido a su trabajo informativo.
La noticia ha provocado el rechazo de organizaciones periodísticas, autoridades nacionales y defensores de derechos humanos, quienes han exigido una investigación rápida y efectiva. El Ministerio del Interior calificó el crimen como un atentado contra la libertad de prensa y recordó que informar no puede convertirse en una sentencia de muerte.
Desde El Margen Público expresamos nuestra solidaridad con la familia, amigos, compañeros de trabajo y con toda la comunidad periodística de Cúcuta y Norte de Santander. Ningún periodista debería perder la vida por cumplir con su labor de informar a la ciudadanía.
La violencia contra quienes investigan, denuncian y hacen visibles las realidades de los territorios representa una amenaza directa para la democracia. Cuando asesinan a un periodista no solo intentan silenciar una voz; también buscan sembrar miedo entre quienes continúan ejerciendo el derecho y el deber de informar.
En las últimas semanas Colombia ha sido golpeada por nuevos ataques contra comunicadores, lo que vuelve a encender las alarmas sobre las garantías para el ejercicio periodístico en distintas regiones del país.
Hoy más que nunca es necesario defender la libertad de prensa, exigir justicia y recordar que la verdad no puede ser asesinada.
A la familia de Cristian Herrera, a sus colegas y seres queridos, toda nuestra solidaridad.
Porque podrán apagar una voz, pero jamás podrán enterrar la verdad.











