Inicio / Próximos Eventos / producir sin deforestar será clave para exportar a Europa

producir sin deforestar será clave para exportar a Europa

La Unión Europea prepara la aplicación de nuevas exigencias para comercializar productos agrícolas y ganaderos asociados con la deforestación. Café, cacao, carne bovina, palma de aceite, soya, caucho y madera están entre los sectores involucrados. El tema será uno de los ejes de Expo Agrofuturo 2026, que se realizará del 21 al 23 de octubre en Bogotá.

El campo colombiano enfrenta un nuevo desafío: demostrar que los alimentos y las materias primas que produce no están asociados con la destrucción de los bosques. Esta exigencia, que comienza a ganar importancia en el comercio internacional, podría transformar la manera en que agricultores, ganaderos y empresas comercializan sus productos en los mercados europeos.

El debate adquiere especial relevancia ante la aplicación del Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, una normativa que busca impedir la comercialización de determinadas mercancías provenientes de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.

Según el calendario informado por la Comisión Europea y recogido por los organizadores de Expo Agrofuturo 2026, las exigencias comenzarían a aplicarse el 30 de diciembre de 2026 para operadores grandes y medianos, mientras que los micro y pequeños operadores tendrían plazo hasta el 30 de junio de 2027.

La regulación contempla siete productos: ganado bovino, cacao, café, palma de aceite, caucho, soya y madera, así como determinados productos derivados. Para comercializarlos en el mercado europeo, los operadores sujetos a la norma deberán aportar información que permita verificar su origen y demostrar el cumplimiento de los requisitos ambientales y legales.

Para Colombia, país exportador de café, cacao y productos ganaderos, estas disposiciones plantean nuevas condiciones de acceso a uno de los mercados internacionales más importantes.

Pero el desafío no se limita a las grandes empresas exportadoras. También puede alcanzar a pequeños y medianos productores que forman parte de las cadenas de suministro y que deberán adaptarse a nuevas exigencias de información, trazabilidad y documentación.

Saber de dónde viene lo que consumimos

Uno de los elementos centrales de la regulación es la trazabilidad, es decir, la posibilidad de identificar el origen de un producto y seguir su recorrido desde el lugar donde fue producido hasta su comercialización.

En el caso de los productos agropecuarios, esto implica contar con información sobre las áreas de producción, su ubicación geográfica y las condiciones en las que se desarrollaron las actividades agrícolas o ganaderas.

La intención es reducir la posibilidad de que productos relacionados con la pérdida de bosques ingresen a los mercados europeos.

Sin embargo, implementar estos mecanismos también supone desafíos económicos y tecnológicos, especialmente para agricultores que no cuentan con herramientas digitales, asistencia técnica o recursos suficientes para adaptar sus procesos productivos.

En ese contexto, la sostenibilidad comienza a convertirse no solamente en una preocupación ambiental, sino también en una condición comercial.

María Alejandra Madrid, CEO de Agrilink, empresa organizadora de Expo Agrofuturo, considera que esta transformación obliga al sector agropecuario a revisar sus modelos de producción.

“La sostenibilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en una condición de acceso a mercados y a financiamiento”, afirmó.

Según Madrid, mejorar el manejo del suelo y del agua, fortalecer la trazabilidad y aumentar la eficiencia productiva puede contribuir tanto a la protección ambiental como a la competitividad de las empresas rurales.

La degradación de los suelos también amenaza la producción de alimentos

La necesidad de transformar los sistemas productivos no responde únicamente a las nuevas regulaciones internacionales.

La degradación de los suelos, la pérdida de cobertura vegetal, el uso inadecuado del agua y los efectos del cambio climático también representan amenazas para la seguridad alimentaria y la economía rural.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), citados por Expo Agrofuturo, cerca de 1.700 millones de personas habitan en territorios donde la degradación de las tierras está reduciendo los rendimientos agrícolas.

El organismo también advierte que en extensas áreas del planeta las actividades humanas han contribuido a disminuciones de al menos un 10 % en la productividad de los cultivos.

Estas cifras evidencian que la protección ambiental y la producción de alimentos no pueden entenderse como asuntos separados.

Un suelo degradado pierde capacidad productiva, mientras que la deforestación y las transformaciones inadecuadas del territorio pueden afectar los ciclos del agua, la biodiversidad y las condiciones necesarias para desarrollar actividades agropecuarias.

En Colombia, donde una parte importante de la economía rural depende de la agricultura familiar y de pequeños productores, estas problemáticas también plantean preguntas sobre el acceso a recursos para mejorar las prácticas productivas.

Según Finagro, durante 2025 se destinaron 2,45 billones de pesos a créditos relacionados con la mitigación y adaptación al cambio climático, un incremento del 11 % frente al año anterior.

Aunque estos recursos representan una alternativa de financiación, uno de los retos será garantizar que los productores de menor escala puedan acceder efectivamente a ellos y no queden excluidos de los mercados por falta de capital o asistencia técnica.

Expo Agrofuturo reunirá alternativas para producir de manera sostenible

En medio de este panorama, Bogotá recibirá una nueva edición de Expo Agrofuturo, que se realizará del 21 al 23 de octubre de 2026 en Corferias, con la participación prevista de más de 350 empresas expositoras.

La feria reunirá productores, empresarios, inversionistas y organizaciones vinculadas con la innovación agrícola y ganadera para presentar alternativas que permitan mejorar la productividad y reducir los impactos ambientales.

Uno de los espacios principales será el Ecosistema FIXA, que contará con encuentros dedicados a diferentes aspectos de la producción agropecuaria.

En el salón La ganadería en evolución se abordarán los sistemas silvopastoriles, la trazabilidad, la genética y la ganadería de precisión.

Los sistemas silvopastoriles, por ejemplo, buscan integrar árboles, arbustos, pasturas y animales dentro de una misma unidad productiva, ofreciendo alternativas para mejorar el manejo del territorio y disminuir determinados impactos de la actividad ganadera.

Otro espacio, denominado Aquí nace la productividad, estará dedicado al manejo del agua, la nutrición de los cultivos, el control de plagas y la adaptación a las condiciones climáticas.

Por su parte, El agro como negocio abordará asuntos relacionados con la rentabilidad, la fijación de precios y el crecimiento empresarial.

La feria también contará con AgroMatch, una rueda de negocios que busca conectar a productores con compradores e inversionistas. Según los organizadores, en 2024 este espacio desarrolló 524 citas comerciales y generó una expectativa de negocios superior a seis millones de dólares.

Además, el ecosistema AgStar seleccionará diez emprendimientos tecnológicos latinoamericanos para presentar soluciones relacionadas con la producción de alimentos, mientras que una rueda de créditos, con Bancolombia como aliado financiero, ofrecerá oportunidades de acercamiento entre productores y entidades de financiación.

¿Quién pagará los costos de producir sin deforestar?

Aunque las nuevas exigencias ambientales buscan reducir los impactos de las cadenas productivas sobre los bosques, también abren un debate sobre quién asumirá los costos de la transformación.

Para las grandes empresas, implementar herramientas de geolocalización, sistemas de información y procesos de certificación puede representar una inversión dentro de sus operaciones.

Para los pequeños productores, en cambio, esas mismas exigencias pueden convertirse en una barrera si no cuentan con apoyo técnico, financiación y mecanismos colectivos que faciliten el cumplimiento de las normas.

El desafío será evitar que la protección ambiental termine profundizando las desigualdades entre los distintos actores del campo.

También será necesario garantizar que las políticas de sostenibilidad reconozcan las particularidades de los territorios rurales, las prácticas de las comunidades campesinas y las condiciones económicas de quienes producen alimentos.

En ese sentido, el acceso a mercados internacionales no debería medirse únicamente por el volumen de exportaciones o las oportunidades de negocio, sino también por su capacidad para generar mejores condiciones de vida en el campo y proteger los ecosistemas.

La discusión que llegará a Expo Agrofuturo refleja una transformación del comercio agrícola: cada vez será más importante conocer no solamente qué se produce y cuánto cuesta, sino también dónde, cómo y bajo qué condiciones ambientales se obtiene.

Para Colombia, el reto será aprovechar estas nuevas oportunidades comerciales sin dejar atrás a los pequeños productores y sin convertir la sostenibilidad en un privilegio exclusivo de quienes tienen mayores recursos.

Expo Agrofuturo 2026 se realizará del 21 al 23 de octubre en Corferias, Bogotá. Los interesados pueden consultar la programación y las condiciones de participación en www.expoagrofuturo.com.

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Category List

Vídeos, click en la imagen