Después de permanecer cerrada durante más de cuatro décadas, la histórica Hacienda Las Margaritas inicia su restauración. El inmueble, declarado Bien de Interés Cultural, tendrá espacios para música, teatro, danza, lectura y otras prácticas artísticas, además de áreas libres convertidas en parque. Las obras tendrán una duración estimada de 18 meses.

En medio de edificios, avenidas, colegios y barrios densamente poblados del suroccidente de Bogotá sobrevive una construcción que pertenece a una ciudad muy distinta a la que conocemos actualmente.
Es la Hacienda Las Margaritas, ubicada sobre la avenida Ciudad de Cali con calle 51 sur, en Kennedy. Tiene más de dos siglos de historia y constituye uno de los vestigios de la arquitectura rural que existía en este territorio antes de que el crecimiento urbano terminara incorporándolo a Bogotá. Ahora comenzará una nueva etapa: su restauración para convertirse en la futura Casa de la Cultura de la localidad.
La historia del inmueble permite también reconstruir una parte de la transformación de Bogotá. Las Margaritas se encontraba originalmente en jurisdicción del antiguo municipio de Bosa, antes de su anexión a la capital. Entonces, buena parte del actual suroccidente bogotano era un paisaje rural en el que se cultivaban cebada y trigo, se desarrollaba la ganadería y el río Bogotá todavía podía observarse a la distancia.
Con la expansión de la ciudad, las antiguas zonas rurales fueron rodeadas progresivamente por urbanizaciones, vías y nuevos equipamientos. La hacienda quedó allí como testimonio material de esa transformación.
De una antigua hacienda a un espacio para las artes
La intervención contempla el reforzamiento estructural de las construcciones existentes, su adecuación para actividades culturales y la recuperación de las áreas libres para conformar un parque abierto a la ciudad. Las obras estarán a cargo de la Constructora Colpatria, propietaria actual del predio, y se proyectan para un periodo aproximado de 18 meses.





No se trata solamente de intervenir la casa principal. El proyecto comprende cuatro construcciones que hacen parte del conjunto patrimonial.
La más antigua es una vivienda rural de un piso levantada a finales del siglo XVIII. También será restaurada una ampliación de tres pisos construida posteriormente y asociada con la transformación urbana del sector, además de la antigua zona destinada al trabajo y almacenamiento de herramientas y las caballerizas y espacios de servicio.
Algunos elementos originales ayudan a entender cómo se construía y habitaba la Sabana de Bogotá hace más de dos siglos: la casa conserva muros de adobe, estructuras de madera, cubiertas de teja y corredores alrededor de un patio, características propias de las antiguas haciendas de esta región.
Cuando termine la restauración, estos espacios tendrán una función completamente diferente. Allí se proyectan lugares destinados a música, danza, teatro, lectura y otras expresiones artísticas, buscando que la antigua hacienda deje de ser únicamente un inmueble patrimonial y vuelva a ser utilizada por los habitantes de Kennedy.
Una recuperación esperada durante décadas
La transformación de Las Margaritas no comenzó con las obras actuales. De acuerdo con la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte, desde 2021 existe un proceso de acompañamiento para recuperar el inmueble, impulsado también por las solicitudes de organizaciones comunitarias y del sector artístico y cultural de Kennedy.
El secretario de Cultura, Santiago Trujillo, aseguró que el proyecto responde a una lucha de varias décadas de la comunidad. La hacienda, según explicó, permaneció cerrada durante más de 40 años y se espera que su recuperación permita convertirla en una gran casa cultural y patrimonial para el occidente de Bogotá.
La intervención ya había tenido una primera etapa de protección. Según la Constructora Colpatria, inicialmente se realizaron trabajos de emergencia para impedir un deterioro mayor y posteriormente fueron aprobados los diseños de restauración. Actualmente avanzan trabajos sobre muros y cimentaciones.
La futura Casa de la Cultura tendrá además un reto que va más allá de recuperar paredes antiguas: convertirse realmente en un espacio apropiado por quienes producen cultura en la localidad.
Kennedy cuenta con una amplia actividad de teatro, danza, música, artes plásticas y circo, además de organizaciones y colectivos que durante años han desarrollado procesos culturales desde los barrios. Manuel Alfonso Bonilla, consejero local del sector de Arte Dramático, considera que la hacienda puede convertirse precisamente en un lugar para el encuentro, el intercambio de saberes y la circulación de esas propuestas.
La restauración de Las Margaritas tiene así un doble significado. Por un lado, permite conservar uno de los pocos testimonios materiales de la antigua ruralidad del suroccidente de Bogotá. Por otro, devuelve ese patrimonio al presente mediante un uso cultural.
En una localidad profundamente transformada por la urbanización, conservar una antigua casa de adobe y madera no significa simplemente mantener en pie una construcción vieja. Significa recordar que antes de las avenidas, los conjuntos residenciales y el cemento existió otro territorio, otras formas de habitarlo y otras relaciones con el paisaje.
Dentro de aproximadamente año y medio, si se cumplen los tiempos previstos, esa memoria podría volver a abrir sus puertas. Esta vez no como hacienda, sino como un espacio para que nuevas generaciones de habitantes de Kennedy hagan música, teatro, danza, literatura y cultura entre muros que llevan más de dos siglos contando la historia del territorio.










