
Por Elkin Calvo
La carrera presidencial de 2026 sigue reconfigurando el mapa político del país y este martes se consolidó uno de los movimientos más importantes de la centroizquierda: el partido Alianza Verde formalizó su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda Castro a la Presidencia de la República y de Aída Quilcué a la Vicepresidencia.
La adhesión se da luego de varios días de conversaciones internas, tensiones dentro de la colectividad y la construcción de un acuerdo programático que permitió sellar la alianza entre sectores verdes y la campaña del Pacto Histórico, en un momento clave de cara a la primera vuelta presidencial.
El respaldo no fue automático. Desde el pasado 13 de abril, la Alianza Verde había vetado cualquier posibilidad de acompañar las candidaturas de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, y abrió la puerta únicamente a un eventual acuerdo con Cepeda, condicionado a compromisos claros sobre gobernabilidad, reformas sociales y garantías democráticas. Finalmente, el acuerdo fue suscrito el 24 de abril y quedó oficializado el respaldo político de la colectividad.
Uno de los principales puntos de discusión fue la propuesta de una eventual Asamblea Constituyente, tema que generó fricciones dentro del Verde. Aunque Iván Cepeda ha mencionado la necesidad de discutir transformaciones profundas para el país, sectores de la Alianza Verde consideraron inoportuna esa vía y defendieron que las reformas sociales deben tramitarse mediante acuerdos nacionales y a través del Congreso, sin abrir un proceso constituyente inmediato. Esa claridad fue fundamental para destrabar el respaldo.
La adhesión también fortalece la candidatura de Aída Quilcué, lideresa indígena nasa, senadora de la República y una de las figuras más representativas de los movimientos sociales y étnicos del país. Su presencia en la fórmula presidencial ha sido leída como una apuesta por ampliar la representación territorial, popular e indígena dentro de la coalición progresista. Quilcué fue anunciada oficialmente como fórmula vicepresidencial en marzo y desde entonces ha consolidado apoyos en distintos sectores sociales.
Dentro de la Alianza Verde, el apoyo fue liderado por sectores cercanos al senador Ariel Ávila, quienes argumentaron que el momento político exige una posición clara frente al rumbo del país y la defensa de agendas sociales, ambientales y democráticas. Sin embargo, no toda la colectividad acompañó la decisión, lo que vuelve a evidenciar las fracturas internas del partido frente a las presidenciales.
La adhesión verde se suma a otros respaldos recientes que ha recibido la campaña de Cepeda, como sectores de En Marcha, movimientos sociales, organizaciones indígenas y figuras como Clara López Obregón y Juan Fernando Cristo, consolidando una estrategia de ampliación más allá del Pacto Histórico tradicional.
En medio de una campaña cada vez más polarizada, esta alianza busca fortalecer una narrativa de convergencia progresista y de centroizquierda frente al bloque conservador que hoy respalda principalmente a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
Con la firma de este acuerdo, la contienda presidencial entra en una nueva etapa. Ya no se trata solamente de candidaturas individuales, sino de la consolidación de grandes bloques políticos que empiezan a definir el rumbo electoral del país.
La apuesta ahora será convertir ese acuerdo programático en respaldo ciudadano en las urnas. Porque si algo dejó claro esta jornada política, es que la disputa por la Casa de Nariño ya dejó de ser una competencia de nombres y pasó a ser una confrontación directa entre proyectos de país.










